|
COSAS DE PERROS
Cuenta el pensador
y moralista Francés MONTAIGNE, que un perro lazarillo que recorría las
calles de la ciudad, se detenía en las puertas de las casas de gente
adinerada, puntualmente en las que sabía que le darían limosna,
ladraba repetidamente, nunca fallaba, la puerta se abría y el ciego
recibía una dádiva mientras el perro agradecía con saltos y
movimientos de su cola.
Lo que más llamaba
la atención, es que al regresar a su casa, el perro dejaba el camino
libre para su amo, y el caminaba al costado por las piedras
irregulares.
Se preguntaba
MONTAIGNE, que sentido maravilloso del amor tendría aquel animal por
su dueño, ya que esta actitud demostraba que dejaba de lado su propia
comodidad en beneficio de su compañero discapacitado.
Gracias!!!, María Luz Barrientos, por compartir esta
historia tan bella con todos nosotros. |